Que Callen las Armas

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Hola, queridos míos. Escribí este poema con la esperanza de llevar paz y amor al mundo, para que la guerra y la violencia de las armas no tengan ya cabida entre nosotros.

Paz en el corazón, paz en nuestro mundo: eso es lo único que, al final, de verdad importa. Pero, por desgracia, la humanidad nada ha aprendido; seguimos estando muy lejos de la paz.

Las armas en alto, firmes una vez más... ¿De verdad queremos regresar al pasado? Derramamiento de sangre, servicio militar obligatorio... ¡No quiero saber nada de semejantes cosas!

Soldados bajo el fuego de los cañones... ¡Humanidad, en qué monstruo te has convertido! Se gastan fortunas en fabricar armas, mientras el precio lo paga el hijo de una madre.

Armas nucleares, lluvias de balas, retórica de guerra y munición... ¿De verdad queréis una guerra para justificar la inflación? El país está en bancarrota, los nervios al límite y nuestra moral nunca había caído tan bajo.

Endeudarse para financiar la muerte... Si esto continúa, solo veo el desastre. Hace mucho que se sobrepasó el límite de lo soportable. ¿Cómo hemos permitido llegar hasta aquí?

¿Acaso una vida humana ya no vale nada? ¿Qué está ocurriendo en nuestro mundo? Incluso quieren arrebatarnos la voz y conducirnos por un único camino permitido.

Pero todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. Hagamos que nuestros corazones vuelvan a latir en armonía, en vez de enfrentarse con la retórica de la guerra.

¡Que callen las armas y hablen los corazones; así cesarán también los crímenes de guerra! Mirad de frente a los ciudadanos honrados y no traicionéis las promesas que hicisteis.

La prosperidad volverá por sí sola; para ello basta con que vuestros corazones vivan en armonía. Detened de inmediato todo gasto destinado a la guerra, porque solo la paz es la verdadera victoria.

Dejad de culpar al pueblo sencillo, que es quien menos responsabilidad tiene. Nuestro pueblo trabaja con esfuerzo cada día... ¡VOSOTROS nos habéis llevado a la ruina con vuestra política de recortes!

Queremos paz, alegría y luz; siguiendo vuestro rumbo jamás lo conseguiremos. La cuenta atrás continúa, el tiempo se agota... ¡La Tercera Guerra Mundial se acerca si seguís sembrando la discordia!

El futuro está en vuestras manos: paz, respeto y dignidad para nuestra patria. Señaláis con el dedo a otros países mientras hacéis vuestra la misma retórica de guerra que condenáis.

Ha llegado el momento de cambiar de dirección y orientar cada paso hacia la paz. La salud es nuestro bien más preciado; sacrificar vidas humanas jamás puede ser el camino.

Un corazón lleno de amor y una mente serena... y nuestro país aún podrá salvarse. A veces la respuesta más sencilla está mucho más cerca de lo que imaginamos. Basta con abrir vuestros corazones, y se hará realidad.

El lenguaje une corazones. Traducimos para ti a tu idioma para que puedas leer y sentir nuestros textos. Este poema fue adaptado con cuidado para sonar natural y cálido. Aunque no somos hablantes nativos, puede que encuentres alguna expresión que suene mejor. Nos encantaría tu ayuda si la encuentras.