Un lobo toma la palabra

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Hola, queridos. En este poema escrito por mí, hoy es un lobo quien toma la palabra para contar lo que piensa de nosotros, los seres humanos, y del regreso a la tierra que siempre fue su hogar. Formad vuestra propia opinión sobre nuestro entrevistado de cuatro patas.

Me llaman Maestro Isegrim, lobo orgulloso y bien conocido por aquí. Hoy quisiera hablar con vosotros, para romper los prejuicios que pesan sobre mí.

Dicen que Caperucita Roja cayó por mi culpa, que fui yo quien la despedazó sin disculpa. Pero yo no hago daño al ser humano, ni en el bosque profundo ni sobre el llano.

En el bosque disfruto del calor del sol; a vosotros, los paseantes, solo os observo con curiosidad desde la distancia. Dejo que mis cachorros correteen alegres por el claro y apaguen su sed en un pequeño arroyo.

Solo en la mayor necesidad llego a tomar alguna oveja; sé que eso no agrada a los de dos piernas. Pero en esos días me vencía un hambre inmensa; no quiero causar tristeza a quienes cuidan de sus animales.

La mayor parte del tiempo soy tranquilo y respetuoso, y respeto las ovejas del hombre cuidadoso. Pero proteged vuestros animales con una buena cerca, y yo solo los miraré desde una distancia segura.

Los corzos y los ciervos que suelo cazar suelen estar enfermos o viejos, y alguna vez también abato un jabalí en el bosque. Entonces saboreo bien aquellos animales de pezuña, antes de relamer mis patas con calma y fortuna.

Sí, así gira el ciclo de la naturaleza, así conservo su equilibrio y su grandeza. En la vida no todo es blanco ni negro, lo sé, y el debate sobre mí arde con fuerza, también lo sé.

Pero también entre vosotros hay malas criaturas, lobos con piel de cordero que esconden sus imposturas. A veces soy amigo del hombre, a veces su enemigo, pero en la naturaleza todos compartimos abrigo.

Todos queremos lo mejor para personas y animales, todos queremos vivir libres, sin cadenas ni males. No todo es simplemente bueno o malo, el hombre y el lobo tienen el mismo derecho sagrado.

Pero no intentéis domesticarme con comida, ni creáis que así vuestra seguridad queda protegida. Porque entonces perdería mi temor natural, y prefiero seguir fiel a mi propia familia ancestral.

Mantengamos siempre una sana distancia, tan cierto como que soy lobo de cabeza a cola en mi estancia. En el futuro tendremos que compartir nuestro territorio, y así podremos vivir tranquilos en la naturaleza y su misterio.

Yo prometo respetar siempre al ser humano, entonces no tendréis motivo para perseguir mi vida con vuestra mano.

El lenguaje une corazones. Traducimos para ti, para que puedas leer y sentir nuestros textos en tu idioma. Este texto fue traducido con mucho cuidado y cariño. Como no somos hablantes nativos, puede que encuentres alguna expresión que suene diferente. Si ves una forma más natural, nos encantará tu ayuda.